martes, 10 de enero de 2012

Ecr – Impracticidad sublime [Esp]

-

Las culturas sajonas son reconocidas y admiradas por su practicidad, cualidad que les permitió y todavía permite controlar el mundo; a pesar de que no guste, no se esté de acuerdo o ninguna de las anteriores. Los ingleses tienen una frase fantástica que me suelen hacer recordar muy seguido, sobre todo en el verano, invierno y los días lluviosos: “You can't argue with the wind”.

 

Traducida al castellano: “No se puede discutir con el viento” y si hay algo que en general agrada al ser humano es discutir sobre el clima.

 

image Una vez pregunté a un colegiado y matriculado sobre conducta humana por qué existe esta afinidad por la verborragia climática y su respuesta fue que tal gusto por las cuestiones meteóricas se debe al yugo ancestral sufrido por la humanidad a manos del azar natural y atmosférico que determinaba las chances de supervivencia de nuestros antepasados. Sin embargo y a pesar de la memoria filogenética, la humanidad ya no está esclavizada por los elementos; de hecho, está controlándolos cada más con algunos avances y retrocesos esperables. Es este dominio de la voluntad humana sobre las manifestaciones naturales básicas lo que me lleva cuestionar la practicidad de hablar sobre el “tiempo” cada vez que el mismo cambia; es un despropósito a nivel humano promedio si no se es un científico de la atmósfera o productor agrario.

 

“Salió el sol”; sí, el sol suele hacerlo,

“¡Cómo refrescó!”; esperabas que hiciera calor para siempre (?),

“Está caluroso afuera, ¿no?”; es verano,

“El cielo está negro, parece que viene una tormenta”; […].

A menos que sea un tipo de persona muy particular, diría que especial, hablar de meteorología porque sí no va alterar su estado actual o pronóstico futuro si es que resultaran indeseables. Parece ser que todavía no se aceptó el hecho de que hay ciclos para todo, incluida y principalmente para la naturaleza, ciclos que no siempre beneficiarán la humanidad. La temperatura asciende y desciende, el viento sopla con violencia y delicadeza y el sol y la luna se turnan hace miles de millones de años por comando de la naturaleza y el ser humano todavía se sorprende y angustia al respecto: una impracticidad cuyo único objetivo es la sublimación.

 

No se puede discutir con el viento.

2 COMENTARIOS/ COMMENTS/ COMMENTAIRES:

Germán Pisani dijo...

Pedro:
Yo suelo preguntar a mis congéneres o informarme en los medios de comunicación sobre el estado del tiempo, porque en función de este organizo mi actividad laboral.
Una pregunta muy recurrente suele ser: ¿Qué temperatura está haciendo afuera?, o ¿llueve? En realidad apunto a saber cómo tendré que salir vestido, con qué ropas, calzados y/o accesorios.
Yo creo que aún hoy continuamos informándonos sobre el clima porque seguimos necesitando sobrevivir: los fríos extremos combinados con lluvias implican un riesgo de contraer enfermedades respiratorias. El calor excesivo trae aparejado la deshidratación y la modificación de la presión arterial. Es evidente que nuestro organismo responde de manera automática y trata de protegerse a toda costa de las inclemencias del tiempo.
A propósito, qué significado tiene la imagen?
Saludos.

Palfrei dijo...

Germán:

tus preguntas son prácticas mientras que lo destacado en la entrada, no.

Suele haber una recurrente reiteración colectiva por la obviedad meteorológica y éste es mi punto.

Es innecesario destacar que lloverá porque el cielo diurno está cubierto y obscuro; es innecesario porque tenemos milenios de memoria filogenética que nos recuerda que así será muy posiblemente. Como es así entonces el comentario climático no busca satisfacer la duda de si lloverá, congelará, calcinará o no [comentario que es retórico en sí mismo] sino que busca satisfacer otra cosa: la ansiedad, en la mayoría de los casos.

Se debe precisamente a la ansiedad que el tema de la meteorología sea el preferido para las charlas en el asensor y para "romper el hielo" con un desconocido o conocido en una situación incómoda o ajena.

Y recién ahora me doy cuenta de cómo la ansiedad está íntimamente ligada a la materia del clima porque se suele recurrir a este para apaciguarla.

Muy interesante.

Gracias por hacerme pensar.

Por otra parte te comento que la ilustración representa las personificaciones de los cuatro vientos de la antiguëdad:
+Eurus, el viento del este [Vayu]
+Notus, el viento del sur [Tejas]
+Zephirus, el viento del oeste [Apas]
+Boreas, el viento del norte [Privithi].

Gracias por visitarme y aportar.

Saludos.