viernes, 25 de noviembre de 2011

Ecr - La gravedad de la vida [Esp]

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Como el titán Atlas condenado por Zeus a soportar el peso de la creación sobre los hombros, todos tenemos nuestras cargas; algunas muy pesadas, otras livianas y unas pocas titánicas. Podría decirse que el peso de este tipo de carga no es fijo porque lo que para algunos es pesado para otros es tan ligero como una pluma y para Titan Atlasnada insufrible. Sin embargo hay una verdad irrefutable, conclusión en mi caso, y es que hay gente dispuesta a ayudarnos a compartir la carga; permitiéndonos sentir alivio por portar menos peso sobre la espalda.

Cuando nos cruzamos con esta clase de individuos tratamos de atesorarlos porque su ayuda es invaluable y queremos contar con ellos, necesitamos contar con ellos. Durante la vida hay ciertos pesos que se pueden perder y estos hacen tolerable la carga de aquellos descomunales que persisten, más tolerables aun sí están compartidos. Si quien nos ayuda está con nosotros por mucho tiempo dejamos de sufrir por ese peso opresivo que tuvimos que cargar solos al principio pero solamente hasta que la persona que nos ayudó amablemente haya partido y dejado nuevamente con todo el peso para cargar por nuestra cuenta.

Muchas veces su ida es un abandono y otras muchas veces no lo es porque la vida es mutable. Que se alejen no implica que no nos prefieran más; generalmente y con dolor, simplemente tienen que partir. Entonces nos damos cuenta de que el peso de nuestra existencia es más opresivo que antes porque nos desacostumbramos a la magnitud de su presencia absoluta. Habíamos quedado adormecidos por la complacencia que nos dio aquel respiro que tanto valorábamos; siempre nos despertamos porque el único sueño eterno es el de la muerte. Volvemos a la realidad con la espalda adolorida y los hombros encorvados, el precio a pagar por no querer reconocer que nuestro peso también es parte de los que nos define como individuos y que está presente en todo aquello que hacemos y sirve como testimonio de nuestra existencia. Ese peso estará presente hasta el momento en el que no tengamos que cargarlo más sin embargo la única alternativa que hay para que no duela tanto es aprender a llevarlo solos, entenderlo y hacernos cargo de su naturaleza y aprovechar aquellos momentos en los que alguien nos presta el hombro para aminorar la carga y descansar, tan solo un poco, pero jamás para siempre.

La gravedad de la vida es particular y finita por agencia propia.

 

 

 

 

 

© Palfrei. 2011-11-25.

 

Imagen:

© Philippe Sainte-Laudi; Titan Atlas. Flickr.

2 COMENTARIOS/ COMMENTS/ COMMENTAIRES:

Germán Pisani dijo...

Pedro:
Desde ya que la fotografía es sumamente elocuente, más que nada por la perspectiva intencional desde la que fue tomada: no sólo pareciera estar soportando el peso del mundo sino también el del edificio que tiene por detrás. El diálogo entre los dos muros laterales, de líneas exquisitamente puras, refuerzan la idea de opresión.
Respecto de tu entrada, es cierto que la vida es variable, nada es estático, todo cambia, pero paradójicamente, Atlas, sumido en su inmutabilidad, pareciera condenado de por vida a cargar ese peso que, me imagino, tanto lo agobia; quizá porque la vida misma signifique soportar y seguir soportando hasta el último de nuestros días. Vivir no es fácil, requiere de un gran espíritu de conciencia respecto a todo lo que nos rodea, esto es lo que supone su complejidad.
Saludos.

Palfrei dijo...

Germán:

tu lo has dicho.

Gracias por leerme.

Saludos.